Deseo que me mires a los ojos y me digas "No temas".
Deseo que acaricies mi rostro con los ojos brillantes mientras retiras con una caricia un mechón que cae por delante de mi rostro tratando de esconderlo.
Deseo que la distancia entre nuestro cuerpos se acorte, que me abraces mientras escondo mi rostro en tu hombro y tu entierras tu nariz en mi pelo, cerrando los ojos y aspirando la conjunción de nuestros perfumes.
Deseo levantar la vista y perder la mirada en tus labios entreabiertos mientras mi mano acaricia cada rasgo de tu cara y tu te acercas con un suspiro a mi trémula caricia.
Deseo ponerme de puntillas y besar ese punto entre los ojos, mientras mis manos siguen acariciando tu rostro; para besar cada uno de tus ojos e ir depositando mis labios en la consonancia de mi deseo.
Deseo que agarres mi pelo y con un suave tirón busques mis labios para acariciarlos con los tuyos, dejándome la elección de besarte. Tras ver la vehemencia de mis ojos, deseo que enredes tus manos en mi cabello y me acerques con suavidad depositando un suave beso, hasta memorizar la cadencia y el ritmo de nuestros labios.
Deseo sentir tus manos bajar por mi espalda mientras las mías se agarran a tus hombros admirando la fuerza y tensión de tus músculos.
Desearía profundizar el beso y sentir que cuando lo logramos, capturo un gemido que escapa de la profundidad de tu garganta y resuena en el eco de mi boca.
Desearía que con suavidad me despojaras de la camiseta y, poco a poco, poder ver en tus ojos el hambre hacia mi cuerpo y el deseo; ver como arden y me queman la piel mientras me recorres con la vista; mientras mi rostro se tiñe del rubor de las rosas rojas. Lentamente, trataría de quitarte la camiseta para poder acariciar tu torso y depositar un beso desde la curva de tus hombros hasta el ombligo.
Desearía que nuestro labios se volvieran a encontrar con violencia, para que los tuyos fueran descendiendo por mi cuello hasta la curva de mi garganta, mientras me susurras a través de la piel "Te deseo".
Desearía ir hacia atrás hasta que mis piernas tocaran la esquina de un lecho que nos llama, que nos atrae y que nos espera.
Desearía que me tumbaras sobre él y cubrieras mi cuerpo con el tuyo sintiendo el roce de tu pecho sobre el mío mientras nuestras ropas desean ser arrancadas para notar piel con piel.
Desearía que la ropa desapareciera y quedara esparcida por el suelo de la habitación mientras nuestras manos se buscan y se agarran mientras nuestros labios se llaman, las lenguas se exploran y las respiraciones se agitan.
Desearía besar cada centímetro de tu piel y arrancarte un gemido primitivo; dejando que las manos exploren con el tacto, la lengua y los labios saborean, los ojos son capaces de capturar el deseo, los olores se mezclan; siendo el tuyo, el mío y el de la excitación; ese fuego que arde, cálido pero sin dañar.
Deseo sentirme llenar lentamente para ir aumentando la cadencia, el ritmo y la fuerza de nuestros encuentros, de unos cuerpos que desean tocarse, conocerse y recorrerse; hasta que con fuerza estallaran el uno sobre el otro, dejando que se estremecieran y absorbieran el placer que les rodea.
Deseo...sólo deseo.
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