domingo, 12 de enero de 2014

Yo... Tú... (I)

En un cálido páramo de las afueras de la ciudad, ella se encontraba sentada sobre una roca cuando apareció un hombre. 
Ella no se percató de la llegada de ese extraño, que la observaba con fascinación mientra entrecerraba los ojos y ladeando la cabeza. Ella seguía pensando en lo que le había ocurrido esa misma tarde, cuando se había dado cuenta de que su romance era una farsa. 
A los pocos minutos, él carraspeó y, ella sobresaltada se giró. Se observaron a los ojos largamente y le dijo:
- Sé lo que deseas.
- ¿Qué sabes tú de mis deseos? - le susurró asombrada por la virilidad que asomaba en la voz del interlocutor - Mi nombre es...
Él no la dejó terminar de hablar y se acercó considerablemente a ella. 
- Sé como te llamas Maira, sé como te llamas. Yo soy Ian.
- ¿Qué quieres de mí? 
- Nada en particular y todo en general. 
Ella se fijó más y vio unos enormes ojos azules que la perforaban con la mirada, su castaño pelo le caía con gracia en la frente y era suave, brillante y con apariencia aterciopelado. 
- Deseas un amor puro, pasional, aventurero. Deseas a alguien que te escuche y que sea capaz de llevarte al cielo con solo tocarte. Deseas guerra para poder poner la paz entre ambos. Deseas que alguien te diga lo mucho que vales y que te demuestre su adoración con besos suaves que bajen desde la sien hasta la planta de los pies. 
- ¿Cómo te atreves? - dijo ella en un susurro incapaz de responder. 
- Shh... Sólo escúchame y si no crees en lo que digo me iré y no volverás a saber nada de mi. 
Ella ladeó la cabeza mientras lo observaba y con la mirada le animaba a seguir, puesto que la curiosidad era algo de lo que pecaba a menudo. Las miradas se encontraron y el aire cambió. Se convirtió en una carga eléctrica que los rodeaba a ambos, que les impulsaba a acercarse. 


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